LA CULPA
Esa sensación con la que hemos crecido la mayoría de las personas. Cuando una alumna me preguntó sobre esto lo primero que le dije es que sea amable consigo misma comprendiendo que la culpa está muy instalada en nosotros, sobre todo para quienes crecimos en torno a alguna religión.
Lo Segundo que le sugerí fue identificar donde se aloja esa culpa en el cuerpo. Este tipo de sensaciones, cuando no las trascendemos nos suelen llevar a sobre pensar.
Luego le dije que haga el trabajo de verse desde afuera. Solemos ser más amorosos con las historias ajenas que con lo que nos pasa a nosotros. Nos encanta castigarnos pero si alguien nos cuenta algo similar le pedimos que sea comprensivo consigo mismo. Por eso el trabajo de salirse de su lugar y hacer una especie de rol play para tratar de tomar ese lugar más cálido con ella.Hay que saber que la mayoría de las veces, la culpa viene de no poder satisfacer expectativas ajenas y, que cuando estamos haciendo un trabajo personal que requiere aprender a poner límites, es normal sentirnos egoístas. Pero, el límite no es egoísta, es cuidar la salud emocional y comprender que cada quien debe hacerse cargo de sus actos y decisiones y no podemos abarcarlo todo.
Por si la culpa viene de algo que hicimos, dijimos, pensamos y no nos gustó, será un aprendizaje.
Las sensaciones están para ser sentidas. Gestionar no es evitar, es identificar y tomar acción. Si yo puedo tomar el aprendizaje, podré trascender evitando quedarme en la bola mental que esto suele generar.
Bienvenidas sean todas las emociones. Somos humanos, no robots. No tenemos que controlarlo todo, tenemos que sentirlo, pero no instalarnos.
Con amor;
noe

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