Derribando mitos
Mentiría si
dijera que siempre tuve la constancia que tengo ahora. Pero debo reconocer que, el tiempo que estuve alguna sin realizar mi practica de yoga, el cuerpo me lo
ha pedido. La relación que generamos con la practica tiene mucho que ver con
nosotros y, muchas veces este vínculo puede volverse algo exigente y ser
contraproducente. A mi me gusta ver la práctica como un encuentro conmigo misma
donde me tomo ese tiempo y ese espacio para honrar mi respiración, mi cuerpo y
mi ser. Para recordarme que vaya donde vaya tengo esa herramienta que me vuelve
a la calma esencial.
Hay a veces una falsa creencia de que si meditas o practicas yoga (ni hablar si sos profesor), nada te afecta. Bueno, diría que todo lo contrario. Aprender a viajar a nuestro interior, nos hace empezar a ser conscientes y registrar cada pensamiento, emoción, sensación. Solemos empezar a tener más empatía y esto muchas veces genera mucha sensibilidad frente a las cosas que suceden.
El hecho es, aprender a reconocer todo lo que nos afecta (interna y/o externamente) y con estas prácticas, tener las herramientas para afrontarlo, sanarlo y transformarlo. No es magia, no es ortodoxo, no es algo rígido, no sigue una regla. Es tan subjetivo y personal como cada practicante.
Es importante ser amorosos y pacientes con nosotros mismos. Respetarnos y respetar lo que nos sucede. Nada es para siempre. Todo sana.

Comentarios
Publicar un comentario